La regla del 30-30-30 fue descrita originalmente por el autor Tim Ferriss en su libro El cuerpo de 4 horas, pero que ha popularizado el biólogo humano Gary Brecka. Con ella, el experto asegura que podemos derretir la grasa de la forma más sencilla y es que lo único que sugiere es desayunar dentro de los 30 minutos posteriores a despertarse, que el desayuno incluya 30 gramos de proteína y que en los 30 minutos de después ejercitemos el cuerpo.
La regla 30-30-30 implica comer 30 gramos de proteína dentro de los 30 minutos posteriores a despertarse, seguido de 30 minutos de ejercicio cardiovascular de baja intensidad.
El experto corrobora lo que llevamos años escuchando, que el desayuno es una parte fundamental de nuestra vida. Con este método, comenzamos consumiendo 30 gramos de proteína dentro de los 30 primeros minutos que estamos despiertos, se sabe que consumir este compuesto en el desayuno y realizar ejercicio cardiovascular tiene múltiples beneficios para la salud, así como contribuye a la pérdida de peso.
Después, se recomienda realizar ejercicio cardiovascular en estado estable durante los próximos 30 minutos. Esto significa ejercicios de baja intensidad que aumenten un poco el ritmo cardíaco, pero no demasiado, como caminar o andar en bicicleta.
Existe amplia evidencia científica de que consumir más proteínas, especialmente en el desayuno, puede ayudar a reducir el consumo de calorías durante el resto del día, ya que las proteínas ayudan a sentirnos llenos por más tiempo, además de estabilizar el azúcar y combatir la resistencia a la insulina.
Tal y como ya hemos comentado, el método 30-30-30 se realiza a primera hora de la mañana, y es tan sencillo que nos tomará menos de dos horas.
Aunque la regla no implique seguir unas pautas cuando termine, es bastante evidente que la dieta equilibrada no debe eliminarse de nuestra vida.
Lo primero que tenemos que hacer es consumir los 30 gramos de proteína dentro de los 30 minutos posteriores a despertarnos por la mañana.
En este punto, debemos recurrir a platos un poco más elaborados de lo normal, como tres huevos revueltos con queso, yogur griego cubierto con nueces, requesón con piña o un plato de quinua cubierto con tofu, huevos, frijoles o queso.
Para el paso dos, tenemos que planificar y saber qué tipo de ejercicio haremos por la mañana.
La atención debería centrarse en que sea de tipo cardiovascular, que emplea los músculos grandes y puede realizarse durante largo tiempo.
En este método, debemos dejar a un lado el entrenamiento de fuerza.