En épocas de calor, lo ideal es elegir recetas que no requieran mucho tiempo de cocción o, incluso, optar por platos en los que no se necesite calor alguno.
Con temperaturas elevadas, nuestra hidratación es fundamental, y por eso es recomendable optar por comidas frescas y ligeras.
Esto incluye ingredientes que ayudan a mantener el cuerpo hidratado, como frutas y verduras con alto contenido de agua.
Además, las comidas frescas no solo son fáciles de digerir, sino que también aportan los nutrientes necesarios sin que nuestro cuerpo se sienta pesado.
Ensaladas frescas: combina vegetales de temporada como tomate, pepino, pimientos y lechugas.
Agrega frutas como sandía o melón para un toque dulce y refrescante.Gazpacho o sopa fría: ideal para hidratarnos y refrescarnos.
Puedes hacerlo con ingredientes frescos como tomates, pepino, pimientos y ajo.
Además, esta receta es fácil de preparar con antelación y se puede guardar en la nevera.Tartar de atún o salmón: una receta rápida y saludable.
Acompáñalo con aguacate y limón.
Es perfecto para quienes buscan una comida ligera pero nutritiva.Bowl de frutas: mezcla diferentes frutas tropicales como piña, mango, uvas y fresas con un toque de menta.
Esta receta es fresca y natural, ideal para un snack rápido o un postre ligero.Rollitos de lechuga con pollo o pavo: utiliza hojas de lechuga como envoltorios y añade pechuga de pollo o pavo a la parrilla, acompañados de una salsa ligera.
Esta opción es perfecta para un almuerzo fresco y bajo en calorías.