No hay ninguna duda: de entre todas las paellas españolas, la valenciana es la más auténtica.
Arroz, pollo, conejo, verduras, caracoles, tomate y azafrán.
Una combinación de sabores que te dejará sin palabras.
Sobre todo, debes probar el “socarrat”, la capa tostada del arroz que se consigue en los últimos minutos de cocción…
¡Una delicia!
Si viajas a Galicia, tienes que degustar sus empanadas.
Están hechas a base de una masa fina rellena con distintos ingredientes, aunque típicamente destacan el atún y los pimientos.
Un plato muy sencillo y resultón que seguro que te encanta.
Una de las joyas de la gastronomía vasca es el bacalao al pil pil.
Por supuesto, se cocina con aceite de oliva, que al mezclarse con las gelatinas del bacalao forma la famosa salsa ligada.
Además, no puede faltar el ajo y la guindilla: un plato con un carácter indudable.
Si visitas Cataluña en enero, febrero o marzo… ¡estás de suerte!
Durante estos meses los catalanes aprovechan la temporada de calçots, un tipo de cebolla cocinada a la brasa.
Lo más divertido, por supuesto, es comerlos: prepárate para mancharte los dedos y no te olvides de untar tus calçots en salsa romesco.
¿Cómo algo tan sencillo puede estar tan rico?
Esta es la pregunta que te surgirá tras probar el pisto manchego.
Consiste en un guiso a base de tomates y pimientos.
Un plato sano y equilibrado que suele coronarse con un delicioso huevo frito…
¡Buen provecho!
Si eres un amante de los platos de cuchara, el cocido madrileño es siempre un acierto.
Descubre este guiso a base de garbanzos, verduras, carne y tocino.
Servido en puchero de barro, degustarlo es una experiencia gastronómica que no te puedes perder.
Si te gusta el pan, tienes que saborear las migas extremeñas.
Pan del día anterior, chorizo, pimentón de la Vera, ajo, perejil, sal y aceite de oliva.
En España, la cocina de aprovechamiento se convierte en un verdadero manjar.
Este plato típico español es la tapa por excelencia en las Islas Canarias.
Patatas canarias cocidas con mucha sal marina y servidas con mojo picón, que puede ser una salsa picante de color rojizo a base de pimientos, o bien de color verde, a base de cilantro y ajo.
Aunque la gastronomía española es muy variada, todos sus platos tienen algo en común: te dejarán siempre con ganas de más.
¿A qué esperas para probarlos?